la logica en filosofia
la logica en filosofia
E-mail: ch_ando@live.com.ar
LA LÓGICA
Históricamente la palabra "lógica" ha ido cambiando de sentido. Comenzó siendo una modelización de los razonamientos, propuesta por los filósofos griegos, y posteriormente ha evolucionado hacia diversos sistemas formales, relacionados con la teoría. Etimológicamente la palabra lógica deriva del término grieg logikós derivado de logos 'razón'. Históricamente se considera a Aristóteles el fundador de la lógica como propedéutica o herramienta básica para todas las Ciencias, ya que fue el primero en formalizar completamente el campo.
La lógica formal, como un análisis explícito de los métodos de razonamientos, se desarrolló originalmente en tres civilizaciones de la historia antigua: China, India y Grecia entre el Siglo V y el Siglo I a. C.
En China no duró mucho tiempo: la traducción y la investigación escolar en lógica fue reprimida por la dinastía Qin, acorde con la filosofía legista. En India, la lógica duró bastante más: se desarrolló hasta que en el mundo islámico apareció la escuela de Asharite, la cual suprimió parte del trabajo original en lógica. (A pesar de lo anterior, hubo innovaciones escolásticas indias hasta principios del siglo XIX, pero no sobrevivió mucho dentro de la India Colonial). El tratamiento sofisticado y formal de la lógica moderna aparentemente proviene de la tradición griega.
Aristóteles fue el primero en emplear el término “Lógica” para referirse al estudio de los argumentos dentro del "lenguaje apofántico" como manifestador de la verdad en la ciencia. Pensaba que la verdad se manifiesta en el juicio verdadero y el argumento válido en el silogismo: “Silogismo es un argumento en el cual, establecidas ciertas cosas, resulta necesariamente de ellas, por ser lo que son, otra cosa diferente”.
Nació así la lógica formal. Aristóteles formalizó el cuadro de oposición de los juicios y las formas válidas del silogismo. Kant en el siglo XVIII pensaba que Aristóteles había llevado la lógica formal a su perfección, por lo que básicamente hasta entonces no había habido prácticamente modificaciones de importancia. Y lo justificaba al considerar que siendo la lógica una ciencia formal, era por ello analítica y a priori, lo que justifica su necesidad y su universalidad, pues es la razón la que trata consigo misma respecto a sus leyes del pensar, sin contenido de experiencia alguno.
En la filosofía tradicional, por otro lado, la “Lógica Informal” , o el estudio metódico de los argumentos probables fue investigada por la retórica, la oratoria y la filosofía, entre otras ramas del conocimiento. Se especializó medularmente en la identificación de falacias y paradojas, así como en la construcción correcta de los discursos.
Aristóteles asimismo consideró el argumento inductivo, base de lo que constituye la ciencia experimental, cuya lógica está ligada al progreso de la ciencia y al método.
A partir de mediados del Siglo XIX la lógica formal comenzó a ser estudiada en el campo de las matemáticas y posteriormente por las ciencias computacionales, naciendo así la Lógica simbólica. La lógica simbólica trata de esquematizar los pensamientos de forma clara y sin ambigüedades. Para ello usa un lenguaje formalizado constituido como cálculo.
De este modo, en la edad contemporánea, la lógica generalmente es entendida como un cálculo y se aplica a los razonamientos en una forma prescripta mediante aplicación de reglas de inferencia como un cálculo lógico o matemático.
Así la lógica se divide en tres partes:
Lógica de los conceptos
Las propiedades de los conceptos son la comprensión y la extensión.
Conceptos: características esenciales que contiene un concepto.
Extensión: el número o la cantidad de sujetos que se puede aplicar.
Lógica de juicio
La relación de dos conceptos da lugar a la formulación de un juicio. Si se da entre ambos una relación de conveniencia decimos que el juicio es afirmativo, y en caso contrario, negativo.
Lógica del razonamiento
Aristóteles se ocupa tanto del razonamiento deductivo como del inductivo, pero considera que el conocimiento científico se alcanza deduciendo lo particular de lo general, es decir, con el conocimiento de las causas.
La historia de la filosofía no puede reducirse a un simple conjunto de datos y de afirmaciones de los filósofos: para captar el pensamiento de un filósofo es necesario considerar como plantea sus problemas y propone sus soluciones, y esto ya es una tarea filosófica. Cuando se pretende además conseguir una visión histórica acerca de los diversos planteamientos y soluciones de los problemas, necesariamente se ha de trabajar a nivel filosófico. Por tanto, la historia de la filosofía es una parte de la filosofía.
La búsqueda de la verdad es una tarea compleja cuando, como sucede en la filosofía, se investigan los problemas a fondo. Por eso, es una característica de los filósofos más profundos haber estudiado y discutido los puntos de vista aportados por otros anteriores, y ello es una garantía de mayor aproximación a la verdad.
Por ejemplo, Aristóteles considera los problemas de ese modo, y se lamenta cuando sobre alguna cuestión hay pocos antecedentes.
Santo Tomás de Aquino ofrece un destacado ejemplo de amor a la verdad, venga de quien venga: por eso examina todo tipo de opiniones y procura aprovecharlas lo más posible.
En nuestra época, uno de los mayores peligros es el relativismo que no reconoce el valor definitivo a ningún conocimiento humano. A veces, se llega a esa postura argumentando que incluso las doctrinas que se han considerado mas ciertas en la historia, finalmente se han revelado erróneas yo parciales. Se comente así el grave error de negar toda certeza bajo el pretexto de que en todos los filósofos o doctrinas ha habido errores, y se adopta una postura pretendidamente “objetiva” que en vano busca un fundamento para seguir hablando de la “objetividad” y la “verdad”.
Evidentemente, el pensamiento de cada filósofo depende en parte de las condiciones de su época: los problemas se plantean en un contexto determinado sometido a cambios.
Pero los filósofos no son un simple “producto” de su época. En parte la trascienden e influyen realmente en el desarrollo posterior del pensamiento (y, por tanto, de toda la historia): por eso, el conocimiento de los filósofos más influyentes tiene siempre un interés actual. No existen leyes necesarias de la historia, y su desarrollo depende notablemente de las ideas de los pensadores mas destacados.
El estudio de la historia permite observar que las distintas posturas filosóficas giran alrededor de unos mismos problemas fundamentales, y que las soluciones dadas a esas cuestiones se reducen, a su vez, a varias líneas básicas de pensamiento, que van encontrado diversas expresiones a lo largo de la historia, y que se relacionan estrechamente con las actitudes posibles frente a los problemas cruciales de la existencia humana. Además, es posible señalar con frecuencia como unos planteamientos filosóficos surgen como reacción frente a los excesos de posturas contrarias. Todo esto permite disminuir la perplejidad causada por a variedad de doctrinas en la historia de la filosofía, y evitar conclusiones relativas y escépticas.
La historia de la Filosofía comienza con el filósofo y matemático griego Tales de Mileto, en el siglo VI a.C.
La primera etapa (Filosofía Antigua)
Abarca desde el siglo VI a.C. hasta la irrupción del cristianismo en el Imperio Romano —la cual, dado que fue gradual y progresiva, no puede ser fechada de modo preciso, pero se ubica entre los siglos II y IV—. Esta etapa se caracterizó por la actitud de asombro de los pensadores ante la Naturaleza. Los antiguos creían que el mundo existía desde siempre y que tanto los dioses (inmortales) como los hombres (mortales) formaban parte de él. Los dos filósofos más destacados de esta época fueron: Platón (427-347 a.C.) y Aristóteles (384-322 a.C.). A ellos deben sumarse los presocráticos (Heráclito, Parménides, Pitágoras, etc.), el propio Sócrates, los sofistas (Protágoras, Gorgias, etc.), los epicúreos y los estoicos, entre otros.
El tema principal de esta etapa fue El Mundo
En la Grecia antigua se plantearon ya los principales problemas de la filosofía y se propusieron soluciones que, con diversas variantes, reaparecen en las épocas posteriores. Platón y Aristóteles representan el punto culminante de este periodo.
TALES DE MILETO
Mileto, actual Turquía, 624 a.C.-?, 548 a.C.) Filósofo y matemático griego. En su juventud viajó a Egipto, donde aprendió geometría de los sacerdotes de Menfis, y astronomía, que posteriormente enseñaría con el nombre de astrosofía. Dirigió en Mileto una escuela de náutica, construyó un canal para desviar las aguas del Halis y dio acertados consejos políticos. Fue maestro de Pitágoras y Anaxímedes, y contemporáneo de Anaximandro.
La segunda etapa (Filosofía Medieval)
Se extiende desde que la cosmovisión cristiana se impone en el ámbito cultural griego y romano hasta la crisis de la humanidad europea en el siglo XVI. Se caracteriza por la fe que, siendo compartida de modo casi unánime, genera una nueva unidad en torno a la temática y a los criterios desde los cuales abordarla. En esta etapa se entiende que el único que existe por derecho propio es Dios y que el mundo y los hombres somos porque Dios nos da el ser. Hace su aparición (en la Filosofía) el concepto de Creación. Los dos filósofos más destacados de este período fueron: Agustín de Hipona (354-430) y Tomás de Aquino (1225-1274). A ellos se suman Boecio, Juan Escoto Eriúgena, Anselmo de Canterbury, Buenaventura, Juan Duns Escoto y Guillermo de Ockam.
El cristianismo se originó en una remota provincia del Imperio Romano. Pero su vocación misionera lo llevó a extenderse en poco tiempo por todo el Imperio y más allá de él. Si bien en un comienzo la mayor parte de los paganos que se convertían al cristianismo era de nivel social bajo (muchos de ellos esclavos), con el tiempo la nueva fe fue ganando seguidores también entre la clase culta. De este modo se sentaron las bases para el surgimiento una "Filosofía Cristiana", o mejor, de un movimiento filosófico de raíz cristiana que cobijaría distintas corrientes filosóficas en su seno. Si bien muchos filósofos modernos y contemporáneos fueron cristianos, la Filosofía Moderna presenta diferencias tan importantes con la Medieval que bien merece ser distinguida para su estudio. Se suele señalar al Renacimiento como el momento en que concluyó el período Medieval de la historia de la Filosofía y comenzó la transición hacia la Modernidad.
Tema principal:
Dios
Desde luego, el pensamiento medieval tiene en la fe cristiana una de sus principales inspiraciones, pero ello no fue un obstáculo, sino un estimulo para la razón: “todo sucede como si la revelación judeocristiana hubiese sido una fuente religiosa de desarrollo filosófico, siendo la Edad Media latina, en el pasado, el testigo por excelencia de ese desarrollo”.
La tercera etapa (Filosofía Moderna)
Comienza con el intento de superación de la crisis de la cultura europea del siglo XVI, llevada a cabo por Descartes, y culmina con la muerte de Hegel, acaecida en 1831. La caracteriza la duda como actitud desconfiada y exigente del filósofo que busca la certeza. El centro de la atención lo ocupa el hombre, y todos los demás temas pasan a ser secundarios respecto de éste, ya que nada puede decirse de Dios o del mundo si no se define antes con claridad qué es capaz de conocer el hombre con seguridad. Sus figuras más destacadas fueron: Kant (1724-1804) y Hegel (1770-1831). Además merecen ser mencionados Descartes, Leibnitz, Hume, Spinoza, Fichte y Schelling.
Se suele señalar a Descartes como el "Padre de la Filosofía Moderna". Fue él quien analizó críticamente las fuentes del conocimiento, en busca de algo de lo que no pudiera dudar. La Teoría del Conocimiento pasó así a ser el tema central de la Filosofía, desplazando a la Metafísica. El racionalismo —como se llamó a la corriente que Descartes inició— alcanzó su máxima expresión con Hegel, el último filósofo moderno, quien sostenía que «todo lo real es racional y todo lo racional es real».
Tema principal:
Hombre
La cuarta etapa (Filosofía Contemporánea)
Abarca el período que va desde la muerte de Hegel (1831) hasta nuestros días. Es un tiempo de incertidumbre y ambigüedad. Mientras Nietzsche hablaba en el siglo XIX de la "muerte de Dios", hoy los estructuralistas hablan de la "muerte del hombre". Se extiende el concenso respecto de la imposibilidad de arribar a conocimientos absolutos ya sea respecto de Dios, del hombre o del mundo. Sus principales exponentes han sido: Nietzsche (1844-1900) y Heidegger (1889-1876). Junto a ellos se destacan Schopenhauer, Kierkegaard, Marx, Dilthey, Husserl, Scheler, los existencialistas (Sartre, Jaspers, Marcel), la Escuela de Frankfurt (Marcuse, Habermas), Gadamer, Ricoeur y Foucault, entre otros.
Presenta al mismo tiempo que numerosos autores influyentes-como cualquier otra época, algunas líneas especialmente difundidas.
La quinta etapa (Filosofía Actual)
Nuestra época podría garantizarse por un cierto funcionalismo: hay poca confianza en las construcciones teóricas, un lógico interés por solucionar los problemas de la vida diaria, y gran admiración por los adelantados científicos-técnicos.
Estas características se encuentran reflejadas en el pensamiento filosófico, lo cual explica en parte la difusión de doctrinas marxistas (en las que se busca, más que la teoría, la eficacia práctica y una concepción pseudo-religiosa que dé sentido a la vida), y de la filosofía analítica (más académica, y frecuentemente unida a una concepción escéptica y pragmatista de la existencia humana)
Por otra parte, se hace imperiosa la búsqueda de soluciones más profundas, por lo que se da también una fuerte corriente de respeto y estudio de los clásicos (Aristóteles especialmente), y una renovación del pensamiento metafísico, cultivado por lo que se ha llamado la filosofía perenne (cuya expresión más profunda se encuentra en Santo Tomás de Aquino), que define el valor permanente y definitivo de la tesis básicas de la metafísica.
© 2011 Todos los derechos reservados.